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Mis hijos no leen

La lectura es una actividad muy valorada, ya que es un proceso cognoscitivo que consiste en la interpretación de signos gráficos por medio de recreaciones mentales que permiten ver lo que no está presente, es decir imaginar una realidad. Cuando se habla de imaginar pensamos en una condición natural del ser humano, lo consideramos algo innato, algo que ya tenemos y que no es necesario estar leyendo para fomentar esta capacidad humana, pero en realidad se trata de una función cerebral que necesita ser ejercitada, y esta debe empezar a edad temprana, antes de los catorce años, pues si no se acostumbra a nuestro cerebro a leer pierde interés y la lectura se vuelve una tarea cansada y sin sentido.

La lectura es una actividad poco atrayente para niños y adolescentes, pues ellos muestran mayor interés por los videojuegos, por los videos cargados de sonido e imágenes y otras actividades relacionadas con el internet, en desmedro de los libros. Esta situación propicia una dificultad en desempeño escolar de los estudiantes, sobre todo en las actividades relacionadas con la lectura, porque los docentes debemos utilizar distintos recursos para que nuestros estudiantes lean, en muchos casos, con poco éxito.

Asimismo, se observa que en casa los estudiantes tampoco leen. Seguramente surge la pregunta ¿Por qué mi hijo no lee o lee poco? Las respuestas pueden ser múltiples. No obstante, la responsabilidad recae en la escuela. Por un lado, se cree que los libros elegidos para el plan lector no están acorde al gusto o las necesidades del estudiante moderno. Por otro lado, se señala la escasa preparación de los docentes en el manejo de estrategias motivadoras para despertar el interés y el gusto de los estudiantes por la lectura. Sin embargo, desde la práctica docente he observado que los estudiantes, es su mayoría, no leen, porque no tienen hábito lector ni referentes lectores en casa.

Todas las personas tienen arraigados una serie de hábitos que tienen notable influencia en sus vidas, hasta el punto determinar los éxitos y los fracasos en diversas actividades Se denomina hábito a toda conducta que se repite en el tiempo de modo sistemático. Debe quedar claro que un hábito no es una simple conducta asidua, o repetitiva de forma mecánica, sino que debe ser de un grado de regularidad que se confunda con la vida diaria. Entonces, muchos de nuestros estudiantes no quieren leer en la escuela, porque en casa no hay costumbre de leer. De seguro hay un horario para realizar actividades triviales como la hora de levantarse, desayunar, cenar, entre otros. También, para cumplir las tareas o realizar deporte; pero, estoy segura, no hay un horario asignado solo para disfrutar de un libro.

Entonces, es de suma importancia crear y reforzar hábitos positivos en nuestros hijos y más si está relacionado con la lectura, empezando por casa. Par ello, le sugiero que establezca una hora adecuada para que su hijo lea, por lo menos 15 minutos cada día, que elija un libro con temas que le interesan. Su hijo debe asimilar esta actividad como parte de su rutina diaria, no como una obligación. Al inicio será tedioso; sin embargo poco a poco adoptará una nueva rutina muy saludable y provechosa. Asimismo, usted también debe dar el ejemplo. Que su hijo le observe leyendo. Ya que los padres son modelos de sus hijos.

Anacé Valencia Gutiérrez
Educadora SFX School